Colombia

Los reflectores disparan su rayo de luz a la cabeza de Yerry Mina, ese nuevo faro de gol que guió a la Selección Colombia a los octavos de final, e iluminan el túnel por el que cojea lesionado James Rodríguez. A la sombra de las estrellas del momento, pasan por la alfombra verde rusa los actores que le dan brillo a la clasificación de Colombia.
Ospina ha sido coprotagonista y figura. Se jugó la vida en un rebote que el senegalés Balde quemó cuando el partido iba 0-0 en el primer tiempo. Dos minutos después del 1-0, Ospina sacó al tiro de esquina la respuestas inmediata de Niang (¡voló!) y, de inmediato, detuvo en la línea el cabezazo con el que Sané amenazó el empate.
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Tres atajadas de colección. Tres salvadas de ejemplo. Tres paradas en seco a Senegal. ¿Cuál fue la más difícil, la más retadora, la más importante…? Ospina no habla de la potencia del disparo desviado ni de lo exigente de su estirada.
La del cabezazo fue la más importante porque estábamos en un momento en el que nos tenían metidos en nuestra área
En cambio, con su respuesta acaricia la cabeza de los periodistas como si fueran niños ingenuos: “La del cabezazo fue la más importante porque estábamos en un momento en el que nos tenían metidos en nuestra área y haberme quedado ese minutico ahí, en el piso, sirvió…”. Así las cosas, lo más importante no fue la atajada. ¡Fue la acostada para dormir al león africano! Si los porteros son locos, Ospina fue cuerdo.

Con cabeza fría, el partido decisivo del grupo H no permitía errores defensivos. Para Colombia el evitar goles en su arco era media vida. La otra mitad llegaría con una a notación de pelota quieta, en un gol de Polonia contra Japón… Y así pasó. Pelota quita de Mina y gol en el arco japonés, mientras que Ospina blindó el suyo.
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“Siempre tratamos de brindar esa seguridad, pero para mí lo más importante es lo que muestra esta Selección y las ganas que pone en cada partido”.

Antes, contra Polonia, en la primera de las dos urgencias que Colombia enfrentaba tras perder con Japón, la pirotecnia ofensiva de Mina, Falcao, Cuadrado, Quintero y James hizo que los elogios se juntaran como moscos en un bombillo. Y Ospina, golpeado y adolorido por ponerle el pecho de acero a un cañonazo de Lewandowski y por atajarle otro remate en el primer tiempo.

“Fueron tres partidos diferentes: contra Japón se empezó de la manera que no pretendíamos; pero contra Polonia se fue ganando tranquilidad, confianza y el juego que Colombia quiere mostrar, y contra Senegal disfrutamos el momento, pero ya pensamos en el siguiente partido: los Mundiales son muy disputados, todos los equipos se preparan muy bien y eso ha quedado demostrado”, opinó.

Cinco atajadas en los dos partidos definitivos del grupo, cero goles de Polonia y Senegal. edificar los triunfos que eran necesarios, en los que Ospina fue necesario, en los que el portero, es el principio de la alineación y el fin del partido.